jueves, 10 de noviembre de 2011

Good Luck

¿Dónde se siembra la suerte? ¿Quién cultiva la cuarta hoja de los tréboles? Volvía a rozar la cima de la irrealidad con un aluvión de preguntas existenciales de este tipo. En aquella ocasión, la suerte se reducía a encontrar cobijo para continuar la etapa del día siguiente. Probablemente, el camino se perdiese entre la niebla que cabalgaba desde las montañas y lo que el día anterior fue un posible campamento, hoy serían asustados excursionistas. Había comenzado a escribir un cuaderno de viaje, un diario de bolsillo para entregarle a mi pareja cuando volviera a casa. Los días son largos y duros y más en soledad. Pero era necesaria esta travesía para que consiguiera tener la visión de la vida que tengo ahora. Creo que hay un momento en el que todos debemos echarnos mercromina en aquellas heridas que nunca llegan a sanar del todo y que son un guardaespaldas el resto de nuestra vida. Sí, necesitaba desconectar. Y llegué a la conclusión más valiosa a la que he llegado nunca: 
No intentes seguir un camino hacia la suerte, porque en todo sendero hay piedras

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